
Cada noche la silla miraba la ventana. Una noche, el amor decidió sentarse allí. Hay sillas que esperan cuerpos. Esta, en cambio, esperaba tu regreso.

Eran como piezas blancas que aguardaban inmóviles, convencidas de que el juego consistía en avanzar o retroceder. Nadie sospechaba que, entre columna y columna, dos

Dicen que el sol se esconde por cansancio. No lo creo. Se hunde en el mar porque sabe que el agua guarda todos los secretos,

Desde la ventana del avión entendí que las tormentas también tienen altura. El sol se despedía sin drama, con ese naranja último que dice: existí

Ellos no rompen puertas. A veces solo apagan, poco a poco, la luz de la casa. La gata de TobitaGustavo Quintero

Vinimos a conocer el amor que sobrevivió a la muerte, pero entre la niebla nos miramos y supimos que el Taj Mahal no guarda la