
El río sabe lo que nosotros olvidamos: para seguir siendo, hay que aprender a pasar. La gata de TobitaGustavo Quintero

Los peces no sabían que eran testigos. Nadaban entre nosotros como si custodiaran un secreto antiguo: que el amor verdadero nunca necesita tocarse para reconocerse.

Quizás el hombre piensa que pesca en el mar. Solo uno sabe que, a veces, se lanza el sedal hacia la ciudad, con la secreta

Cada noche la silla miraba la ventana. Una noche, el amor decidió sentarse allí. Hay sillas que esperan cuerpos. Esta, en cambio, esperaba tu regreso.

Eran como piezas blancas que aguardaban inmóviles, convencidas de que el juego consistía en avanzar o retroceder. Nadie sospechaba que, entre columna y columna, dos

Dicen que el sol se esconde por cansancio. No lo creo. Se hunde en el mar porque sabe que el agua guarda todos los secretos,