«…la paranoia estaba indisolublemente ligada al futuro, y si existía un modo de expandir el instante no estaba en el futuro sino en el presente…»
—César Aira
Esa frase de César Aira —de su novela Biografía— condensa uno de sus pensamientos más agudos sobre el tiempo y la experiencia subjetiva. Vivir pendiente del futuro (con ansiedad, paranoia, anticipación) empequeñece el instante. En cambio, si uno quiere que la vida se ensanche (como experiencia, como profundidad), eso solo es posible si uno se instala plenamente en el presente, con una «artesanía de paciencia», como dice después.
La verdadera constante de Aira, en su obra, no es un tema, sino una poética del movimiento. La narración como improvisación lúcida, el tiempo como un tejido que se reescribe en marcha, el pensamiento como ficción que se inventa al decirse. La constante más poderosa en su obra es «el procedimiento». Más que un tema o una estructura narrativa fija, Aira cultiva una forma de escribir en la que lo esencial no es «lo que se cuenta», sino cómo se despliega la narración en tiempo real.
Biografía no cuenta una vida, sino que piensa qué significa contar una vida. Es una novela sobre la imposibilidad de fijar el yo, sobre cómo toda vida, cuando se narra, ya es otra cosa.