«Se puede dudar absolutamente de todo, afirmarse como nihilista, y, sin embargo, enamorarse como el más grande idiota»
—Emil Cioran
Cioran está señalando una contradicción profundamente humana: la razón puede desconfiar de todo, pero el amor no pide permiso a la razón.
La frase podría resumirse así: podemos ser escépticos frente al universo entero, pero basta enamorarnos para volver a creer.
Y hay algo todavía más interesante: para Cioran, esa aparente «idiotez» del enamorado puede ser precisamente una de las pocas cosas capaces de derrotar, aunque sea temporalmente, al nihilismo. El intelecto dice: «no creo en nada». El enamorado responde con sus actos: «en ti, sí».
Por eso la frase tiene humor, pero también cierta ternura trágica: el amor es el lugar donde incluso el hombre más lúcido pierde voluntariamente su lucidez.