«Podemos pasar media vida persiguiendo aquello que queríamos y la otra mitad preguntándonos por qué lo queríamos»
—León Tolstói
A veces perseguimos el éxito, el reconocimiento, el poder, el dinero o incluso a una persona porque hemos aprendido que debemos desearlos.
Con los años, empezamos a distinguir entre lo que deseábamos por ambición, por miedo, por costumbre o por amor.
Por eso, la pregunta «¿por qué lo quería?» puede ser más transformadora que la propia conquista. Nos obliga a revisar quiénes éramos cuando emprendimos el camino, en quiénes nos hemos convertido mientras lo recorríamos y qué somos ahora que lo hemos logrado. Tres versiones sobre un mismo tema en la versión tolstoyana, que no es otra cosa que la búsqueda del sentido de la vida y la revisión de los valores que orientan nuestra existencia.
Quizá sería mejor detenernos a comprender nuestros deseos antes de entregarles nuestros años.