
La gata de Tobita
Quiero dormir…
Anoche no pude dormir pensando por qué los dos roncan en perfecta sincronía, y encontré la razón: el uno por su tabique ancho y carnoso,

Anoche no pude dormir pensando por qué los dos roncan en perfecta sincronía, y encontré la razón: el uno por su tabique ancho y carnoso,

El asado transcurría entre risas y buen vino, pero algo olía mal… La carne dudosa despertó sospechas. «¿Servirla o no?». El cónsul, impaciente, rondaba la mesa,