«La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor. Nadie es haragán con lo que ama».
—Aldous Huxley
Cuando Huxley habla de «pereza», no se refiere únicamente a la falta de actividad física, sino a una renuncia al esfuerzo emocional. Amar implica interesarse, cuidar, escuchar, preguntar, construir y reparar. Todo ello exige energía.
En el contexto de una relación, esta frase resulta especialmente elocuente. No significa que una persona deba estar disponible las veinticuatro horas o que nunca pueda cansarse. Todos podemos atravesar momentos de estrés o agotamiento. Lo que señala es otra cosa: la persistencia de la indiferencia. Cuando alguien deja sistemáticamente de mostrar interés, de cuidar la relación, de responder, de preguntar cómo estás o de intentar resolver los conflictos, esa conducta puede revelar que el vínculo ha perdido parte de su fuerza emocional.
Es una observación dura, pero también liberadora: el amor no se mide tanto por las palabras como por la disposición constante a dedicar atención y esfuerzo a la persona amada.