
La gata de Tobita
Bajo el agua
Los peces no sabían que eran testigos. Nadaban entre nosotros como si custodiaran un secreto antiguo: que el amor verdadero nunca necesita tocarse para reconocerse.

Los peces no sabían que eran testigos. Nadaban entre nosotros como si custodiaran un secreto antiguo: que el amor verdadero nunca necesita tocarse para reconocerse.