En un rincón de Sudáfrica el amor aguarda. La madera respira y las botellas, alineadas como soldados pacientes, también esperan por los dos.
Me pregunto qué encierran en su oscuridad los tintos: ¿taninos y barrica, o la forma exacta de tu nombre pronunciado en voz baja a las siete y cincuenta y ocho del día dos?
La gata de Tobita
Gustavo Quintero