Fracasos amorosos

Autor:

Gustavo Quintero

Fecha:

18 julio 2026

«Recuerda que todos nuestros fracasos son, en última instancia, fracasos amorosos».

—Iris Murdoch


Iris Murdoch, filósofa y novelista, concebía el amor no como un sentimiento romántico, sino como la capacidad de ver la realidad con claridad: prestar atención genuina a lo que existe fuera de nosotros, ya sean personas, situaciones o el mundo mismo.

Cuando fallamos —moral, personal o incluso prácticamente—, la raíz última no suele ser falta de inteligencia ni de esfuerzo, sino que, en algún punto, dejamos de ver bien. El ego se interpone. Nos vemos a nosotros mismos, a nuestros miedos, deseos, vanidades o ansiedades, en lugar de ver de verdad a la otra persona o la situación tal como es. Ese «no ver» es, para Murdoch, un fracaso del amor, porque amar es precisamente la atención desinteresada que nos saca del propio ensimismamiento.

Así, el egoísmo, la crueldad, la cobardía o la injusticia se entienden como formas de no haber mirado lo suficiente, de no haber concedido plena realidad al otro. De ahí que todo fracaso sea, en el fondo, un fracaso amoroso: una incapacidad de atender.

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