El ojo de la laguna

Autor:

Gustavo Quintero

Fecha:

26 agosto 2025

Nadie recordaba quién había colgado aquel espejo en la curva más estrecha del canal. Los gondoleros antiguos lo llamaban «l’occhio della laguna» y decían que no mostraba reflejos, sino advertencias.

Marco, joven y escéptico, se burlaba de las leyendas. Con su góndola negra y camisa de rayas, paseaba turistas como si el espejo fuera apenas un adorno sucio y abombado. Pero una tarde, al doblar la esquina, se vio en el reflejo… y no estaba solo.

Junto a él, en la imagen curva y empañada, flotaba una figura vestida de luto, con ojos de sombra y dedos de agua. Nadie más la veía. Nadie más la oía murmurar su nombre con voz de canal muerto.

A partir de entonces, Marco evitó esa ruta. Pero Venecia es un laberinto y la noche no respeta mapas.

Una mañana encontraron su góndola vacía, flotando en el rincón donde se alza el espejo.

Y desde ese día, dicen que el reflejo muestra dos gondoleros.

Y que el segundo nunca rema.

La gata de Tobita
Gustavo A. Quintero Hernández

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