«No puedo amar en lo que no puedo confiar».
—Oscar Wilde
Wilde quiere decir, en esta frase, que el amor no puede sostenerse únicamente sobre el deseo, la admiración o la pasión; necesita confianza como fundamento y «confiar» aquí significa varias cosas a la vez: sentir que el otro no engaña, creer en su palabra, percibir coherencia entre lo que dice y hace, poder entregarse emocionalmente sin miedo constante.
La desconfianza destruye la intimidad. Cuando alguien deja de confiar, el vínculo puede continuar como costumbre, dependencia o deseo, pero ya no como amor pleno.
Tiene, además, un matiz muy wildeano: la idea de que el amor exige una cierta verdad estética y moral.
En términos más literarios, la frase podría leerse así: amar es un acto de fe. Cuando la fe desaparece, el amor empieza a convertirse en vigilancia, sospecha o representación.