
Cour Marly
Te he visto bajo el cristal inmenso del Cour Marly, donde la luz de París acaricia las esculturas como si quisiera devolverles el aliento, a

Te he visto bajo el cristal inmenso del Cour Marly, donde la luz de París acaricia las esculturas como si quisiera devolverles el aliento, a

En la pared del palacio, la caligrafía no era adorno: era música detenida. Cada trazo en turco otomano parecía un minarete de tinta, elevándose hacia

La bola de espejos giraba como un pequeño planeta cansado, repartiendo constelaciones sobre los manteles. El acordeón respiraba en el fondo, y cada nota caía

Entre casas encaladas y ventanas azules, apareció el pelícano como un vecino más. Caminaba lento, indiferente a las cámaras y a las risas, como si

Círculos de oro,el tiempo se disuelvebajo mi esfera. La gata de TobitaGustavo A. Quintero Hernández

La mitad de un poste de la luz que le sirve de cúpula nos recuerda que lo mínimo también puede contener el delito. La gata

Las torres de vidrio crecían en el horizonte, impacientes, mientras el río se arrastraba lento bajo el muelle. La ciudad corría detrás, pero ellos la

Los chorros de agua brotan como si la piedra respirara. En la Fontana di Trevi, cada corriente parece contar un secreto antiguo: el rumor de

Y cruzó el camino para recordarnos quién fue primero… La gata de TobitaGustavo A. Quintero Hernández

Las huellas aparecían de a dos, paralelas, como si la arena hubiera decidido guardar un secreto. Eran nuestras: las mías, que siempre dudaban un instante