
El Muro de los Deseos en Éfeso
Marcelo, tras tres horas de bus y dos de subida en chanclas, llegó al Muro de los Deseos. Sacó una servilleta grasienta del bolsillo —la

Marcelo, tras tres horas de bus y dos de subida en chanclas, llegó al Muro de los Deseos. Sacó una servilleta grasienta del bolsillo —la

Una mañana, el filósofo urbano conocido como Spraymundo de la Mancha se despertó con una misión: liberar al mundo de su peor plaga. No, no

Nadie recordaba quién había colgado aquel espejo en la curva más estrecha del canal. Los gondoleros antiguos lo llamaban «l’occhio della laguna» y decían que

Todos miran para arriba. La única forma de salir del cenote es por las ramas. La gata de TobitaGustavo Quintero

Entre los muros que han escuchado oraciones en tres lenguas y visto lágrimas de siglos, cuelga un letrero que promete jugo fresco y café caliente.

Durante siglos, los libros callaron y las columnas resistieron. El viento pasó con lenguas de arena, la lluvia borró inscripciones, pero las estatuas no se

La luz blanca del fluorescente no tenía nada de mística. Las impresoras dormían junto al escritorio vacío. Pero en la pared, dos afiches repetían el

El sol abrasaba la superficie y el viento apenas movía la cerca negra que custodiaba los nidos. Nada parecía suceder. Solo palos con letreros, fechas,

No dejó nota. No hizo drama. Solo caminó hacia el agua espesa, con un trago en la mano, segura de que el agua la recibiría.