«Se ama lento para amar bien, se ama lento para disfrutar el amor, se ama lento para extraer hasta la última gota del elixir del amor».
—Mircea Cărtărescu
Esa frase no proviene de una obra literaria de Cărtărescu, sino de una reflexión oral durante una conversación con el periodista Xavi Ayén en el Hay Festival de Cartagena de Indias del año 2019, donde reflexionaba sobre su modo de escribir. Explicó allí que su prosa es «el arte de la lentitud», que escribe a mano y sin plan, permitiendo que la obra «se haga a sí misma».
Para Cărtărescu, tanto el amor como la escritura no deben apresurarse; la verdadera plenitud se alcanza con paciencia y atención. Amar lento significa saborear cada instante, cada detalle, con todos los sentidos despiertos. Al igual que en la escritura, donde se busca agotar todas las posibilidades expresivas, en el amor la lentitud permite absorber su esencia, vulnerabilidad, intensidad emocional y belleza.
Cărtărescu ve la escritura como un acto amoroso: requiere paciencia, entrega y una inmersión total en el otro. En diversas entrevistas ha dicho que escribir un libro largo y complejo es como vivir una historia de amor intensa y prolongada: si te apresuras, se termina demasiado pronto; si lo vives lento, te acompaña toda la vida.