El amor huele primero a comino tibio en la piel, a canela que despierta, a azafrán que se queda en los dedos y se recuerda.
No se toca: se respira.
Y entonces arde, suave, por dentro.
La gata de Tobita
Gustavo Quintero
El amor huele primero a comino tibio en la piel, a canela que despierta, a azafrán que se queda en los dedos y se recuerda.
No se toca: se respira.
Y entonces arde, suave, por dentro.
La gata de Tobita
Gustavo Quintero