«El amor no se manifiesta en palabras ni gestos, sino en la forma en que los cuerpos desaparecen lentamente en la mente del otro».
—Can Xue
Esa frase condensa de forma poderosa el tratamiento que Can Xue, nominada al Premio Nobel de Literatura,da al amor: no como emoción romántica visible o expresiva, sino como un proceso invisible, silencioso y psíquico que transforma o desdibuja la individualidad en la conciencia del otro.
La frase sugiere que el amor verdadero no se prueba por lo que se hace o se dice, sino por el modo en que la presencia física del ser amado se desvanece en una suerte de fusión mental o espiritual. Es una anulación de la frontera entre el yo y el otro.
Can Xue se opone a las representaciones convencionales del amor —románticas, teatrales, verbales—. En su novela El amor en el nuevo milenio, lo importante suele estar más allá de lo visible y lo nombrable, como ocurre en los sueños. Esto conecta con la idea taoísta de que lo esencial no puede ser dicho y también con el pensamiento budista sobre la impermanencia del yo.