Idilio mudo

Autor:

Gustavo Quintero

Fecha:

17 junio 2025

La noche se desvaneció sin palabras, sin tinta, solo con piel y aliento. Al amanecer, solo quedaban los ojos. Ya nos habíamos mirado antes, pero ahora esas miradas hablaban. Nos amábamos sin voz, aunque el corazón sabe traducir el amor a través de los sentidos: el tacto, el olfato, el gusto… la luz de una mirada.

Hoy brilla el sol. Caminamos entrelazados por la Plaza del Palacio hasta el muelle, donde un bote nos espera. Navegamos por el Neva, solo nosotros y el gondolero, un fantasma que murmuraba en ruso.
—Eres hermosa —le digo.
Ella sonríe, como si leyera mis labios.

Desde el agua, San Petersburgo se vuelve un sueño lejano, y sus ojos cambian con la luz del atardecer. La ciudad está vacía, o quizás solo calla. Nada existe, excepto este silencio, este amor mudo.

Me pregunto quién es, qué esconde. Pero no habla. Tal vez, por su dulzura, sea una artista. ¿A dónde irá después?
No importa.

Solo el agua murmura.
Ella y yo, en silencio. Las palabras sobran…

La gata de Tobita
Gustavo A. Quintero Hernández

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