
La gata de Tobita
Jaque al corazón
Eran como piezas blancas que aguardaban inmóviles, convencidas de que el juego consistía en avanzar o retroceder. Nadie sospechaba que, entre columna y columna, dos

Eran como piezas blancas que aguardaban inmóviles, convencidas de que el juego consistía en avanzar o retroceder. Nadie sospechaba que, entre columna y columna, dos