
La gata Tobita
Orilla compartida
Las torres de vidrio crecían en el horizonte, impacientes, mientras el río se arrastraba lento bajo el muelle. La ciudad corría detrás, pero ellos la

Las torres de vidrio crecían en el horizonte, impacientes, mientras el río se arrastraba lento bajo el muelle. La ciudad corría detrás, pero ellos la