
La gata Tobita
Yo conocí la Biblioteca de Alejandría
La luz blanca del fluorescente no tenía nada de mística. Las impresoras dormían junto al escritorio vacío. Pero en la pared, dos afiches repetían el

La luz blanca del fluorescente no tenía nada de mística. Las impresoras dormían junto al escritorio vacío. Pero en la pared, dos afiches repetían el