
La gata Tobita
Idilio mudo
La noche se desvaneció sin palabras, sin tinta, solo con piel y aliento. Al amanecer, solo quedaban los ojos. Ya nos habíamos mirado antes, pero

La noche se desvaneció sin palabras, sin tinta, solo con piel y aliento. Al amanecer, solo quedaban los ojos. Ya nos habíamos mirado antes, pero